lunes, 15 de mayo de 2023

Ayer no es hoy.

"Nadie puede bañarse dos veces en el mismo rio" - Heráclito.


Esta frase la tengo grabada en mi cabeza desde hace años, cuando un profesor de filosofía de la secundaria la trajo a una clase. Paradójicamente, es algo que me cuesta aplicar en mi vida cotidiana, aunque siempre vuelvo a esas palabras.

Nadie se baña dos veces en el mismo río porque todo cambia constantemente y el río nunca es el mismo.

No somos las mismas personas que éramos hace una hora atrás, ni somos las mismas que seremos en 3 días. Por ende, nada nunca se repite tal cual.

A veces siento que vivo en un constante déjà vu, en una especie de espiral donde todo vuelve a suceder. 

Pero no.

No va a ocurrir otra vez lo mismo. Es imposible.

No soy la misma que hace unos meses atrás. 

Mi cuerpo tampoco es el mismo.

Las personas son diferentes.

Las situaciones, los lugares, los tiempos también.

Las historias son otras. 

Mi cabeza es otra.


Es eso: Todo está en mi cabeza.

Puedo darme cuenta. Tengo que actuar en consecuencia.


Todo está bien.

Estoy sana.

Soy valorada, respetada, amada.

En mi vida hay abundancia.

Estoy en paz.



Remontar el barrilete 

en esta tempestad

solo hará entender

que ayer no es hoy

que hoy es hoy

y que no soy actor de lo que fui.


domingo, 26 de febrero de 2023

En proceso.


Me estoy desangrando. Me estoy transformando.

Nunca antes tan literal.

Estoy viviendo algo que me atraviesa completamente.

Dicen que el cuerpo aguanta, aguanta y aguanta, hasta que explota y termina somatizando (hola Freud). Tal vez sea eso lo que me esté pasando. Pero aún sigo en la búsqueda de respuestas. Creo que eso nunca se termina.

Mientras tanto, sigo viviendo. Trato de mirarme, escucharme, cuidarme, respetarme, sostenerme, maternarme, esperarme, levantarme.

Estoy en proceso de adaptación. En período de vinculación conmigo misma.

Esto no es casual. Nada lo es. 

No me voy a apurar. Estos procesos necesitan sus tiempos, lo sé bien.

El comienzo fue terrible. Doloroso. Me costó varias lágrimas como hace tiempo no sucedía.

Ahora comienzo a ver todo (un poco) más claro. Sigue doliendo, me sigo desangrando, pero un poco menos. 

Después de todo, cuando tocás fondo, solo te queda llegar hasta la superficie de nuevo. Respirar y seguir nadando, hasta llegar a tierra firme.



domingo, 3 de febrero de 2019

27.


03/02
Hoy es mi cumpleaños.

Este nuevo año de vida me agarra distinta... Hace poco menos de un mes me mudé, después de 20 años de vivir en la misma casa. Me fui a vivir sola, a un departamento de un ambiente, con cocina grande y un lindo patio. Gracias a mi familia pude lograrlo.
El año que pasó fue muy difícil. Fue un año de muchos cambios, muchas dificultades y muchas pérdidas. Tuvo algunas cosas lindas también pero, sinceramente, estoy feliz de que se haya terminado. 

Para este 2019 y para este nuevo año de vida, espero poder estar más tranquila de lo que estuve el año pasado. 
Será un año de grandes desafíos, espero poder atravesarlos de la mejor manera. 
Espero poder disfrutar del presente y no estar pensando todo el tiempo en lo que vendrá luego. 
Espero poder estar rodeada de buenas personas, y de amor en todas sus formas. 
Espero tener salud y que las personas que quiero también la tengan, porque esa es la base de todo. 
Y por último, espero que sea un año lleno de momentos agradables y de aprendizajes.

Cumplo 27 años. 
Posiblemente, si hace 10 años atrás me hubiesen preguntado: "Como te ves a los 27 años?", hubiese dicho muchas cosas, algunas que hoy ya pude alcanzar y otras que aún no. Pero la realidad es que cada uno va haciendo su camino en la vida como quiere y como puede, con los recursos que tiene, y a sus tiempos. Y hoy puedo decir que, a pesar de todo, no me arrepiento de nada.

A seguir caminando y avanzando, mirando para adelante, siempre!





lunes, 27 de agosto de 2018

Nonna.


Todavía me parece irreal. Una pesadilla. Algo que no puedo entender.


El pasado lunes 16 de julio empezó todo. Te internaron para hacerte unos estudios. Tenías la panza muy hinchada, te dolía y no te sentías bien. Yo te había visto el anterior fin de semana y estabas muy bien, aunque me habías comentado que te había dolido un poco la panza. No parecía algo relevante. Pero la sensación no se fue, y aquel lunes 16 te internaron. Al principio solo iban a hacerte algunos estudios y nada más. Pero los días pasaban y el alta médica no llegaba. 
Descubrieron que tenías el hígado complicado, y eso hacía que el sistema circulatorio (el transporte de sangre y oxigeno del cuerpo) esté perjudicado también. A lo pocos días te pasaron a terapia intensiva. Te vi llena de cables, pinchada por todos lados, sin fuerzas, sin ganas de nada. No prendías la tele que tenías en la habitación (eso fue una señal de alarma), pero lo peor de todo fue verte tan distinta. Siempre fuiste coqueta, seductora, fuerte, activa, alegre, divertida... Y aquella que estaba internada no eras vos. Era una versión muy distinta. Eras vos, tratando de aferrarte a la vida, pero muy cansada. 

Traté de ir a verte seguido, por lo menos día por medio. Esas dos semanas me sentí detenida en el tiempo. Como en una burbuja. Pensaba en vos cada segundo, no podía hacer otra cosa. En mi mente siempre estabas presente. Traté de prepararme para lo que se venía.
"Se está apagando de a poco", nos dijo un día el médico. Y así era.
Las veces que fui a visitarte muchas palabras no me decías, pero se que te hacia bien que vaya. Los últimos días no mantenías mucho tiempo los ojos abiertos. La realidad es que si el oxigeno y la sangre no circulan bien, el corazón se debilita. Lo sorprendente es lo rápido que se desencadenó todo. 
Vos estabas muy lúcida, como siempre. Sabías que estabas complicada, y aunque por momentos pensabas que ibas a salir de esto, en el fondo sabías que estaba todo muy difícil. 

El viernes 27 de julio te vi por última vez. Fuimos muchas personas a visitarte ese día, pero vos ya casi no abrías los ojos. Estabas cansada de pelearla, me di cuenta. Me puso tan triste verte así... Ese día el médico le había dicho a papá que era cuestión de horas: "No va a pasar del fin de semana", dijo. A veces los médicos se equivocan. Pero esta vez fue así, tal cual. Y yo lo sentí. 
Salí de la clínica angustiada como nunca. Caminé sola por la Avenida Acoyte con taquicardia, sintiendo que me ahogaba. Tuve que parar para calmarme. Sabia, estaba segura, que ese era el último día que te iba a ver. Y así fue.
Al día siguiente, sábado, ya no abriste los ojos. Te estaban dando Morfina, tu corazón ya no daba más. Papá te fue a ver. Me contó que te movías pero no te despertabas. Estabas totalmente dormida.
Yo había planificado ir a verte el domingo 29 a la mañana. Ibamos a encontrarnos con papá. Ese día me levanté, me vestí, y al rato me llegó el mensaje que nunca hubiese querído escuchar: Te habías ido. No se adonde, pero ya no estabas más acá. 
Me fui rápido para la clínica. Cuando llegué me dijeron: "Te estábamos esperando, por si querías despedirte..." No tenía mucha claridad mental en ese momento, pero creo que decidí lo correcto. Decidí no verte así. Ya me había impresionado mucho los últimos días. Prefería quedarme con otra imagen tuya.
Al otro día fue la "despedida" en el cementerio de Chacarita. Cuando vi el cajón me quebré. Ahí me di cuenta de que no te iba a ver nunca más. No iba a poder charlar con vos nunca más. No iba a poder visitarte nunca más. No ibas a cocinarme tus ricas pastas nunca más. No ibas a hacerme reir nunca más. 

Pasó todo muy rápido. Solo fueron dos semanas de internación.
Por un lado, pienso que fue lo mejor: Siendo como eras vos, no ibas a soportar estar postrada en la cama por mucho tiempo. De hecho, creo que te diste cuenta de esto y decidiste, de algún modo, acelerar el proceso y que no se transforme en agonía.
Por otro lado.. No tuve mucho tiempo para despedirte. No recuerdo si en los últimos días que te vi te dije "te quiero mucho". Pero creo que lo sabías.

Siempre vas a ocupar un lugar especial en mí. Parte de lo que soy es gracias a vos. Por lo presente que estuviste siempre en mi vida, por tirarte al piso a jugar conmigo cuando era chiquita, por tu carácter, por tu personalidad, por tu contagiosa alegría, por tu energía y por tu sangre Tana.
Espero que te hayas ido sabiendo eso. Y que hayas sentido todo nuestro amor.

En dos días se cumple un mes de tu partida y todavía es todo muy reciente. Y aunque no llore seguido, sigo sintiendo tristeza y creo que no se va a ir nunca. 
Se que tengo que pensar que viviste 86 años, que es un montón... Que no sufriste demasiado, que viviste a tu manera, que siempre hiciste lo que quisiste, que fuiste feliz, que te pude disfrutar por muchos años y vos también a mi.... Pero todo eso no quita que vaya a extrañarte mucho.

Espero que estés en un lugar mejor que este. Que estés tranquila, en paz, como se supone que deberías estar. Espero que nos cuides y nos guíes desde allá. Que nos ayudes a no estar tan tristes y a recordarte con una sonrisa. Espero que te me aparezcas, cada tanto, en algún sueño, y que me mandes alguna señal que me haga sentirte cerca. Y espero, también que te hayas encontrado con el abuelo Rocco, el gran amor de tu vida. Me consuela saber que quizás estén juntos en algún lindo lugar.


Gracias, Nonna.
Te quiero para siempre.








domingo, 1 de julio de 2018

Poder decir adiós es crecer.




Este sería mi primer post del año. Malisimo, porque ya pasamos casi la mitad. La realidad es que fueron meses atareados y la vorágine del día a día me deja poco tiempo para hacer cosas como escribir. Pero hoy realmente lo necesito.

Desde hace un tiempo siento la necesidad de cambiar de trabajo. 
Amo lo que hago: Trabajo en un jardín, me faltan pocas materias para recibirme de profesora de nivel inicial (más conocido socialmente como maestra jardinera, pero el titulo  real sería el anterior mencionado). Trabajar con niños es lo más lindo del mundo. Verlos crecer, aprender, interactuar, experimentar el mundo y brindarles herramientas para ello, es algo que me gratifica y que estoy contenta de poder hacer. Pero, obviamente, trabajar con niños requiere de una GRAN responsabilidad, de un equipo directivo que acompañe, que cree un ambiente agradable y seguro, y de compañeras que tiren para el mismo lado, cada una con su personalidad, por supuesto. Esto es lo que siento que falta en mi lugar de trabajo. 
Hace ya dos años y medio que estoy en este lugar. Aprendí muchísimo, viví muchas situaciones enriquecedoras, algunas hermosas y otras no tanto, pero estoy feliz de haber pasado por esta experiencia. Pero siento que ahora necesito otra cosa. No es justo sentirme tan desbordada mientras trabajo, en un ambiente malo, sin nadie en quien apoyarse. No es justo sentirme como un objeto, al que mueven de acá para allá sin importarles nada. No es justo salir del trabajo con un nudo en la garganta y al rato largarme a llorar. No soy una persona de lágrima fácil: Cuando lloro, es porque hay algo en mi vida que REALMENTE me está haciendo mal. Por qué seguir sufriendo? 
Ah, cierto: Estamos pasando por un momento de mierda en el país (espero que quien esté leyendo esto no haya votado a Macri) y el ámbito económico es el más afectado. Todo está muy mal. Con tanta gente quedándose sin trabajo, yo que lo tengo, cómo voy a renunciar?, pensaba hasta hace no mucho tiempo. Pero si, creo que, a pesar de todo, llegó el momento. Aún nadie de mi trabajo lo sabe. Quizás se sorprendan cuando se los cuente. Quizás no. Pero yo me iré tranquila: Di todo lo que podía dar y más. 
Esta no es una decisión fácil de tomar, para nada, especialmente porque me quedo sin trabajo y no tengo certezas de cuando podré conseguir otro. Esto me aterra y es lo que estuvo evitando por mucho tiempo que tomara la decisión de renunciar. Todo es incertidumbre. Pero se supone que uno tiene que aprender de sus "errores" y de las experiencias de la vida. Y si hay algo que aprendí estos últimos años, es que el bienestar emocional y mental está primero. Antes que el dinero, antes que todo. Salir angustiada del trabajo todos los días no es signo de bienestar, claramente. Y no lo vale. Realmente no lo vale. 
No se que me espera ahora, Siento que estoy saltando hacia un abismo en el que no se que me voy a encontrar. Pero como dice el gran Gustavo Cerati: Poder decir adiós es crecer. Y yo quiero crecer, avanzar, buscar nuevas experiencias, y un futuro mejor. Y pondré todo mi esfuerzo para que así sea. 

Después de todo... El que no arriesga, no gana






domingo, 31 de diciembre de 2017

Adiós 2017


No tengo demasiada lucidez hoy. Estuve todo el día sintiéndome mal por el intenso calor que hizo. Sin embargo, no quería dejar que se termine el año sin haber escrito unas palabras de lo que fue este 2017 para mi. 


Si tuviera que definirlo en una palabra, podría decir sin dudas que el 2017 fue un año INTENSO. En todo sentido. Lo bueno fue muy bueno, y lo malo fue muy malo.

Fue un año trascendental para mi. 
En febrero me operé y fue un antes y un después. Me cambió la vida para bien. Soy otra persona. Me saqué un gran peso de encima, en todos los aspectos posibles. Se me simplificó la vida. Esto fue lo mejor de mi 2017, sin dudas, y por eso recordaré este año por siempre. 


En otros aspectos, fue un año de muchos cambios, imprevistos, sorpresas.. Diferentes circunstancias hicieron que me tenga que adaptar a muchas situaciones distintas, que aparecieron de la nada. Tuve que soportar muchas cosas, que espero que no vuelvan a suceder. 



Algo que me puso muy triste y que todavía me cuesta superar, fue la muerte de Chester. Un dolor muy grande. Un vacío que no va a poder llenarse nunca.



También fue un año difícil para el país, y todas las situaciones que estamos viviendo hacen que me sienta muy desanimada a veces, pensando en que no podré lograr todo lo que me gustaría, y en las cosas en las que pueden verse perjudicados mis seres queridos. Esto es complejo. No queda otra que seguir luchando y juntarse con gente que piense como uno. Es la única manera de sobrellevar esta horrible realidad.



Del 2017 me llevo muchas experiencias en los diferentes aspectos de mi vida: De lo bueno y lo malo, en el trabajo, en el profesorado, con amigos, con conocidos, con familia... Todo queda y todo nos transforma.


Para el 2018 espero poder juntar las fuerzas necesarias para seguir avanzando. Que la realidad no me haga decaer. Poder seguir enriqueciéndome en todos los aspectos posibles. Poder estar cada vez más cerca de las cosas que quiero lograr. 
Y dos cosas muy importantes: Trabajo y salud. El trabajo dignifica y nos hace sentir valiosos. Y la salud es todo. Sin ella no tenemos nada.




FELIZ 2018!

lunes, 2 de octubre de 2017

Restless.


Por un tiempo largo (MUY largo) estuve aislada de casi todo. Mi vida social se diluyó a ver a una o dos amigas cada tanto. La realidad es que me sentía mal, y si uno está mal con uno mismo, es probable que en sus relaciones con otros esté peor. Necesité de ese aislamiento para poder volver a ser yo.
Durante este año empecé a tratar de recuperar toda esa vida social que había perdido, o al menos un poco. Mi baja autoestima y mi timidez para establecer nuevos vínculos nunca fueron de ayuda para esto. Pero mas allá de eso, lo que pude descubrir últimamente es que me siento "sapo de otro pozo" en lo que a relaciones amorosas se refiere. 
Estuve notando que las personas tienen tanta facilidad para empezar y terminar vínculos, para cerrar una historia y, sin escalas, empezar otra, o para mantener varias historias abiertas a la vez... No lo entiendo. No me identifico con eso. 
En este momento no me siento como para estar en una relación seria, o un "noviazgo". Eso requiere de esfuerzo y tiempo que por ahora no tengo. Pero tampoco comprendo esta "modalidad" de muchos, en la que nadie es importante ni especial, nadie se toma un tiempo para conocer al otro, y nadie quiere arriesgarse a sentir frustración, entonces tienen siempre un "plan b".
Quizás tendría que haber nacido en otra época.... No, no creo que sea eso. Me gusta vivir en esta era. Mi problema debe ser que a pesar de parecer "desapegada" o poco demostrativa, siento y pienso demasiado. Y no es algo que esté dispuesta a cambiar. Se supone que tenemos que encontrar personas que nos quieran tal cual y como somos, no? Al menos eso me enseñaron a mi. Pero no estaría funcionando demasiado.





And in this changing world I am lost for words.



martes, 12 de septiembre de 2017

Momentos.


Un momento de intriga
Un momento de incertidumbre
Un momento de duda
Un momento de alegría
Un momento de diálogo
Un momento de empatía
Un momento de unión
Un momento de amor
Un momento de encuentro
Un momento de despedida
Un momento de espera
Un momento de ilusión
Un momento de decepción

Y vuelve a empezar.

Y al final, siento que la vida es eso: Momentos. Distintos, variados. 
Y son los momentos los que nos atan a otras personas y a los recuerdos. Son los momentos los que unen o separan vínculos. Los que los afianzan o los terminan de romper. 

Tal ve nada sea permanente. Tal vez todo sea pasajero. 
Tal vez la vida sea una seguidilla de acciones y sentimientos fugaces, llamados momentos.



viernes, 1 de septiembre de 2017

Diferente.

Pasan los años, los meses, las semanas, los días.. Y todo sigue igual.  
La misma sensación de necesidad, pero a la vez, la misma sensación de libertad.
El hecho de querer que cambien las cosas y a la vez, que todo siga igual. Seguir encontrándome en la comodidad de lo ya conocido, por así decirlo.

Que me hace creer que esto es diferente? O que me hace creer que YO soy diferente?  Nada. De hecho, probablemente no lo sea. 
Después de varias decepciones, me cuesta imaginarme otra cosa. Quizás lo mejor sea bajar las expectativas. Es decir: Si no espero nada de nadie, es posible que nadie pueda decepcionarme, pero también es posible que alguien pueda sorprenderme. Sería como convertirme en un témpano, o en una especie de robot humano. Bueno, no estoy muy lejos de eso. Pero aun en el fondo, muuuuy en el fondo, me queda algo de esperanza de que alguna vez, las cosas puedan ser diferentes. 


lunes, 21 de agosto de 2017

Des-conectados

Nací en 1992. Tengo 25 años. 
Según la diferentes generaciones, soy una "Millennial".
Cuando nací, todo el mundo virtual se veía lejano aún. En el año 2001 tuve mi primera computadora. Y en el año 2005, a los 13 años, me regalaron mi primer celular. Este mismo no tenía pantalla color, ni cámara. Era abismalmente distinto a los celulares actuales. 

La tecnología fue creciendo al mismo tiempo que yo. Cada vez mas aparatos, mas aplicaciones, mas redes sociales... Recuerdo que en los primeros años de mi adolescencia solía usar Fotolog, Flickr, MySpace y el querido MSN. 
Actualmente las redes sociales/aplicaciones son un mundo aparte... Un universo infinito. Facebook, Twitter, Instagram, Snapchat, Tumblr, WhatsApp, Tinder, OK Cupid, solo por nombrar algunas... (Blogger la uso desde hace bastante más tiempo y no la considero una red social del todo..).
Me relaciono con todas las mencionadas. Uso todas, algunas mas, otras menos. 
Para las personas tímidas e introvertidas, como yo, las redes sociales son muy útiles para expresarse, comunicarse, y conocer personas nuevas. Pero a veces siento que, lejos de conectarnos con otros, estas redes hacen todo lo contrario. Nos apartan, nos enfrían, nos tensan, nos mantienen en vínculos distantes. Vínculos que se basan en comentarios de fotos, en retweets, en "likes"... Y no mucho más.

Que significa si alguien le da "like" a una foto mía? Quizás simplemente le gustó mi foto. Pero, que significa si una persona le da "like" a todas las fotos que publico? Es una indirecta? Estará interesado en mi? Si? No?.. Quien sabe... 

Últimamente siento que establecer un vínculo con alguien nuevo es demasiado complejo, cosa que no me ocurría en mi adolescencia, cuando las redes sociales no eran tantas y no teníamos tanta tecnología a nuestro alcance.

Será que todo este universo está haciendo que nosotros, los Millennials, tengamos cada vez más dificultades para encontrarnos y relacionarnos? 

Quizás las redes sociales en lugar de conectarnos, nos desconectan. Y en lugar de acercarnos, nos alejan cada día un poco más..