miércoles, 31 de diciembre de 2025

Duelar y vivir

Yo creía que los años anteriores habían sido demasiado fuertes y movilizantes.... No tenía ni idea lo que me esperaba en el 2025 

Empecé el año de la mejor manera posible: Envuelta en amor. O algo así. Duró poco. Fue un verano muy lindo. 

En junio nació la hija de mi mejor amiga. Una nueva vida. Una nueva sobrina. Una nueva esperanza. 

El resto del año fue una pesadilla. 

El marido de mi mamá, quién fue como un segundo padre para mí, empezó a transitar la última etapa de su enfermedad terminal. 

Esta pesadilla empezó en 2021 y fue barranca abajo, empeorando cada vez más año tras año. 

Durante el segundo semestre de 2025 lo vi a él deteriorándose día a día, semana a semana. 

Las quimioterapias ya no le hacían efecto, así que tuvo que abandonar esos tratamientos y sostenerse solo con los cuidados paliativos. 

Ya era un hecho: Le quedaba poco tiempo de vida. 

Los últimos meses de este año fueron muy muy muy difíciles. 

Tuve que sostener a mi mamá, como pude, mientras ella se preparaba para despedir al amor de su vida. Y yo, para despedir a mi papá postizo. Alguien a quien quise mucho y sigo queriendo y siempre querré y extrañaré.

Después de mucha lucha, dolor y padecimiento, él falleció el 2 de diciembre. Dentro de poco se cumple un mes y aún no lo puedo creer. 

Tuvimos que verlo morir. 

No porque hayamos estado con él exactamente en el momento en el que su corazón dejó de latir, pero sí lo estuvimos acompañando en sus últimos días, en sus últimas horas, cuando ya estaba sedado y su cuerpo estaba todavía en este plano, pero su alma, estoy segura, ya había partido. 

Todo este último tiempo pareció una película de terror. 

Y en el medio de todo este proceso de duelo, la vida siguió adelante: Trabajo, familia, amistades, deporte, vínculos, salidas, tiempo libre...

También conocí a una persona que se volvió bastante significativa. Con él conectamos bien, se sentía algo lindo entre nosotros, pero recientemente, en estos últimos días, decidió desaparecer de manera abrupta, sin decirme nada.

Con él tuvimos nuestras idas y vueltas. Digamos que fue un año complicado para los dos. En el medio de eso intentamos vincularnos, pero no fue fácil. Había potencial, pero nuestros contextos no eran los mejores. 

Quizás no tenía que ser, aunque parecía que sí. Quizás todavía la historia no está cerrada. 

No lo sé. Y eso me genera un poco de angustia. 

Pero, siendo sincera... Este año conocí el dolor real. 

Yo ya había despedido a un ser querido hace unos años: A mi Nonna. Pero ella se fue más tranquila, sin tanto sufrimiento.

Esta vez sí, todo fue muy largo y muy doloroso. Un gran padecimiento que parecía eterno. 

El final se sintió como un alivio para él y para todos, y a la vez como un fracaso, por haber perdido la batalla contra el cáncer. 

Sé que él nos acompaña desde donde esté. No tengo dudas. Lo siento.

Le pido a diario que nos cuide, a mí y a mamá. Y que nos dé fuerzas para lo que sea que se venga en nuestras vidas. 


Y con respecto a mí... Siento que  el 2026 será un año de transformaciones. 

No sé bien qué me espera, pero mis deseos son:

Vivir el día a día en paz 

Estar tranquila con mis decisiones 

No hacerme cargo de cosas que no me corresponden 

Hacerle caso a mi intuición y seguirla

Tomar las decisiones que crea correctas en el ámbito laboral 

Pasarla bien en el trabajo

Fortalecer y mantener mis amistades 

Pasar tiempo con personas que me hagan bien 

Pasar tiempo de calidad con mi mamá y fortalecer nuestro vínculo

Aprovechar mejor mi tiempo libre y no pasar tanto tiempo en redes sociales 

Seguir yendo a pilates 2 veces por semana 

Fluir con lo que la vida me presente

Vivir en el hoy, mirando hacia el futuro pero con la mente en el día a día

No tratar de controlar todo 

Relajarme

No sobrepensar tanto

Confiar más en mí misma 

Mejorar mi autoconcepto 

Recordar que soy valiosa 

Rodearme de personas que me valoren y que me respeten

Que llegue a mi vida una persona que quiera construir un vínculo real, sano, amoroso y recíproco. Y que lo concretemos.

Cuidarme a mi misma, en todos los sentidos posibles

Ser valiente 

Tener esperanza 


Y no olvidar que la vida vale la pena. 


Chau 2025.


2026, te espero.

martes, 4 de marzo de 2025

Amor de verano.


Lo nuestro empezó los primeros días del verano y acaba de finalizar, como también finalizará pronto esta estación.

Te conocí un día después de Navidad. Yo no esperaba conocer a nadie, simplemente quería descansar y disfrutar de mis vacaciones de verano. Y ahí apareciste. 
Me robaste un beso al rato de habernos visto por primera vez. Me agarraste de la mano, me abrazaste con ternura, me hiciste sentir especial y querida, después de un año difícil.
Me sacaste muchas sonrisas. Pasamos juntos la primera noche del año. Hiciste que mis vacaciones fueran mucho más entretenidas e interesantes. 
Me diste lugar en tu vida, y yo te di lugar en la mía. Rompiste el muro de frialdad que a veces me construyo y lo hiciste con muchos mimos. Yo me pude volver a abrir con alguien después de haber sufrido mucho. Y fue con vos. Vos lo hiciste posible.

Fue muy hermoso lo que compartimos, por eso no puedo odiarte por haber decidido terminarlo. Me hubiera gustado seguir, pero no pudo ser. Vos tenés asuntos pendientes que atender o resolver. Y yo no quiero seguir si ya no soy tu prioridad.

Me toca soltarte. 

Quizás, tu misión en mi vida fue acercarme más a lo que deseo en una relación. Poder identificarlo y decir: "Ok, esto es lo que quiero en un vínculo". Eso era parte de lo que tenía con vos. Y tal vez no será con vos. Tal vez la vida nos tiene preparadas otras historias.

No sé si nos volveremos a encontrar algún día. Pero me alegra la huella positiva que dejé en tu vida, y la que vos dejaste en la mía.


Nuestra relación fue como el verano: Muy cálida, algo pegajosa, intensa, vibrante, divertida, y muy placentera.

Gracias por venir.

domingo, 23 de febrero de 2025

33

Todo viene siendo muy intenso. Durante este último año descubrí (y sigo descubriendo) muchas cosas sobre mí que van saliendo a la superficie de a poco.

Resulta que no soy tan autosuficiente como creía, y a veces tengo que pedir ayuda. Resulta que me gusta estar sola, pero me gustaría experimentar amar y ser amada de manera sincera y sana (me cuesta y me da miedo aceptar ese deseo). Resulta que no puedo fingir demencia y que mis procesos llevan tiempo. Tengo que llorarlos y atravesarlos para poder avanzar. Resulta que ahora no me quiero vestir siempre de negro, a veces quiero probar otros colores. Y así varias cosas más.

Es difícil soltar las expectativas. Pero si hay algo que aprendí en el ultimo tiempo, es que no importa lo que pueda llegar a pasar. Importa lo que es. Hoy. Aquí. Ahora. El resto no existe. Solo existe el presente.

Tengo que aprender a fluir más livianamente. Y también entender que no soy difícil de amar, solo que esperé eso de las personas equivocadas. Yo merezco ser amada como cualquier otra persona, solo por el hecho de existir.

Soy buena, me sale ser así a raíz de la crianza que recibí. No soy especuladora, soy transparente, soy sincera, soy tranquila, soy empática y confiable. Esas son las cosas que a los demás les suele gustar de mí. Pero creo que a veces son esas mismas cosas las que los alejan. 

Estamos todos bastante rotos y a veces pienso que, como dice Taylor, "Boys only want love if it's torture". Es probable que algunos piensen así. Pero seguro que no todos. Aunque a veces dude, confío en que en algún momento va a llegar alguien que valore de verdad lo que soy y que quiera quedarse.

Hace poco cumplí 33 años. 33 dicen que es un número maestro. Espero entonces que tenga buena pedagogía y que todo lo que me enseñe no sea a los golpes. Ya tuve muchos de esos.

Todo es efímero en esta vida. Todo se desvanece como agua entre los dedos.

Si todo es pasajero, entonces esta tristeza también lo será.

Todo es perfecto aunque ahora no lo pueda ver. Todo tiene su razón de ser.

Todo se acomoda a mi favor. Mis deseos se van a manifestar.